lunes, 12 de marzo de 2012

Poco o nada cuesta ser uno más

Buenos días. Empezamos la semana con estas chicas visualmente rutilantes. Y las pongo, no porque sean un ejemplo de tendencia máxima (término de lo más ambiguo), sino porque transmiten luz. En ellas, como en algunas personas que veo en directo a veces, veo la diferencia con el resto, con los que son " uno más". Precisamente esa diferencia no la veo, por la ropa y último modelo que ha salido en Vogue ó por la cantidad de joyas ó por los bolsos de Loewe, Vuitton, etc., La veo por la forma de moverse y coger los objetos, por su pelo cuidado, por la sensibilidad a la hora de combinar y a la hora de favorecerse con sencillez y sin excesos evidentes, y sobre todo por su expresión dulce, agradable y educada, cualidad que aunque parezca mentira, no es muy frecuente. Y es que, ese instante, en el que miras a alguien y te hace repetir, es fruto del cultivado atractivo interior de esa persona, que inevitablemente se refleja en su delicioso exterior.
Y con esta reflexión, empiezo la semana. Parafraseando a alguien de facciones marcadas y finas, dulzura natural y educación exquisita, Antonio Vega. Un buen ejemplo, de lo que es no ser " uno más" .
Quizás penséis que la luz que describo es un don. Pero para mí ese imán, es la consecuencia de mucho detrás. Feliz semana. Mañana un fotógrafo y pasado un arquitecto.

Fotografías/Pictures: The Sartorialist, Garance Doré, Stockholm Street Style

2 comentarios:

Cassis dijo...

Pues puedo decir que tú tienes esa luz. Un beso.

Laura dijo...

Gracias por tu comentario. Has sido muy amable, :).

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